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Copia de seguridad en disco duro externo en Windows

Casi todos los discos duros externos se compraron la semana siguiente a un susto: el portátil que no encendió, la carpeta de fotos perdida en una reinstalación, el vídeo que solo existía en el móvil robado. Llega la compra, llega la primera copia — y llegan dos años de silencio.

Hacer una copia de seguridad en disco duro externo es la mitad fácil: arrastrar carpetas a un disco lo hace cualquiera. La mitad difícil no es copiar, es saber que la copia llegó entera. Esa es la diferencia entre tener un disco en un cajón y tener una copia de seguridad.

La copia que nunca probaste es la que estás usando#

Nadie descubre que su copia dejó de funcionar el día en que dejó de funcionar: lo descubre el día de la restauración, el peor día posible. Y suele ser una de estas cuatro cosas, ninguna ruidosa:

  • El disco se llenó. La copia llegó hasta donde pudo y el resto se quedó fuera. El informe dijo “completado”.
  • Una carpeta perdió permisos. Sigue en la lista, sigue marcada, y hace ocho meses que no entra un byte suyo.
  • Un archivo estaba abierto. Se saltó sin decir nada — y era la base de datos del programa que usas a diario.
  • El cable se cayó a las tres de la mañana. El programa anotó que copió. El disco no está de acuerdo.

En ninguno hubo un error en pantalla: hubo una copia incompleta con cara de copia completa. Por eso la pregunta que importa es cómo saber si la copia funcionó.

Tres caminos, tres agujeros#

Buscar cómo hacer copia de seguridad en Windows 11 lleva a una de estas tres salidas. Las tres funcionan; las tres tienen el agujero en el mismo sitio.

La nube por suscripción

Cobra para siempre, guarda tus archivos en el ordenador de un desconocido y, cuando lo necesitas todo de vuelta, el cuello de botella es tu línea: 400 GB por una conexión doméstica no es un plan, es un fin de semana. Quien busca copia de seguridad sin nube quiere pagar una vez y tener la copia en la mano.

El sincronizador de carpetas

Rápido, barato y el más peligroso de los tres: replica el error junto con los archivos — borraste en el origen, borra en el destino. Sincronizar es mantener dos sitios iguales; una copia es mantener un sitio a salvo cuando el origen se estropea.

La copia programada que corre en segundo plano

Es el fallo número uno de la categoría. Corre de madrugada, sin nadie mirando — y un programa que trabaja solo también falla solo. El silencio de “0 errores” acaba igual al de “no copio nada desde marzo”.

La caja fuerte es una carpeta que abre sin ningún programa#

Hay una cuarta salida, menos glamurosa: copiar las carpetas al disco externo de verdad, 1:1, y después comprobar lo que llegó. Es lo que hace Elegant Vault.

Lo que graba no es un archivo de copia: es tu árbol de carpetas, con las mismas rutas y los mismos nombres. Sin contenedor, sin base de datos por medio, sin formato propietario. Tres consecuencias:

  • cualquier PC con el Explorador de archivos abre ese disco y arrastra las cosas de vuelta, sin este programa instalado;
  • quien dice que ese disco es la caja fuerte es el propio disco: otra letra de unidad, otro ordenador, Windows reinstalado — la caja fuerte sigue siendo la caja fuerte;
  • en la raíz queda un LEIA-ME.txt trilingüe que enseña a traerlo todo de vuelta arrastrando.

El programa es la comodidad; el disco es la copia de seguridad.

Hacer la copia, en 5 pasos#

  1. Conecta el disco y crea la caja fuerte. En Nueva caja fuerte, ponle un nombre (“Trabajo y familia” vale) y elige la carpeta de destino en el disco externo.
  2. Marca lo que entra. Añadir carpeta…: Documentos, Imágenes, la carpeta del despacho. Media hora ordenando antes de copiar se paga sola: la caja fuerte copia lo que le señales, desorden incluido.
  3. Simula. El botón Simular no escribe nada, en ningún sitio: lee, cuenta y devuelve el plan.
  4. Lee el plan y apruébalo. Solo entonces Aprobar y copiar: siempre dos gestos, y ningún botón copia sin haber enseñado los números.
  5. Quédate con la prueba. Al final, una sola línea con cinco números dice lo que pasó — y Ensayar la restauración trae veinte archivos de vuelta para que lo veas.
La mesa de Elegant Vault con la caja fuerte Trabajo y familia, 40.381 archivos y 222,3 GB, las carpetas Documentos e Imágenes con las fechas de la última copia y de la última comprobación, y un aviso en ámbar de 312 archivos sin comprobar desde hace más de 90 días La mesa de Elegant Vault con la caja fuerte Trabajo y familia, 40.381 archivos y 222,3 GB, las carpetas Documentos e Imágenes con las fechas de la última copia y de la última comprobación, y un aviso en ámbar de 312 archivos sin comprobar desde hace más de 90 días
Cada carpeta protegida trae dos fechas: cuándo se copió y cuándo se comprobó por última vez. Cuando la segunda envejece, la mesa lo dice en voz alta en vez de callarse.

Los números llegan antes del primer byte#

La simulación es una idea vieja: enseñar la cuenta antes de actuar. Dice “van a entrar 1.204 archivos · 4,7 GB”, dice que 39.177 ya están iguales en la caja, estima cuánto tardará en ese disco y, si el espacio va justo, avisa en ámbar de cuánto quedará.

Sobre esa estimación, una honestidad: nadie promete minutos en un escaparate, porque la velocidad depende de tu disco. Lo que sí se puede hacer es medir en tu máquina, antes de empezar.

La simulación de Elegant Vault diciendo que van a entrar 1.204 archivos y 4,7 GB, con el tiempo estimado, el aviso en ámbar de que quedarán 18,4 GB después de esta copia y las dos listas de lo que se queda fuera: 25 rechazados a propósito y 12 fallaron La simulación de Elegant Vault diciendo que van a entrar 1.204 archivos y 4,7 GB, con el tiempo estimado, el aviso en ámbar de que quedarán 18,4 GB después de esta copia y las dos listas de lo que se queda fuera: 25 rechazados a propósito y 12 fallaron
Todavía no se ha escrito nada. Los dos cubos de lo que no entra vienen con recuento, bytes y rutas — justo al lado del botón que aprueba la copia.

Lo que se queda fuera — y por qué#

Toda copia deja cosas fuera; lo que casi ninguna hace es decir qué y por qué, con nombre y ruta. Aquí la lista viene en dos cubos: “no lo copié porque no quisiste” y “no conseguí copiarlo” son noticias distintas.

Está solo en la nube y no pediste descargarlo

Un marcador de posición de OneDrive o de Google Drive: aparece en la carpeta, pero el contenido vive en un servidor, y copiarlo significa bajarlo entero. Se queda fuera hasta que lo pidas.

Es una base de datos o caché en uso

Copiar un archivo mientras otro programa escribe en él produce una copia inconsistente que parece buena: el peor archivo posible en una copia, porque solo falla el día del rescate.

Otro programa tenía el archivo abierto

Windows no entregó los bytes. Se convierte en una línea con nombre en el cubo de lo que falló, con la ruta completa, para que cierres el programa y copies.

Windows denegó el acceso

Un permiso que falta en el origen: el fallo que más tiempo pasa desapercibido, porque se disuelve dentro de un contador de errores que nadie abre. Contado, pesado y con nombre.

Y las tres listas se guardan en CSV.

Comprobar es releer los bytes, uno a uno#

Mientras cada archivo viaja hacia el disco, el programa calcula una huella digital (SHA-256) — un número que cambia si cambia un solo byte — y la graba en una lista de texto en el propio disco. Comprobar, después, es releer el archivo de la caja fuerte y rehacer la cuenta: si los números coinciden, llegó entero; si no, te enteras de cuál. Eso separa una copia local de archivos de un “copiado con éxito”: la huella no es la opinión del programa sobre sí mismo, es una cuenta que puedes rehacer tú.

Al final de cada ejecución, el resultado es una sola línea:

1.204 copiados · 1.204 de 1.204 comprobados · 0 discrepancias · 25 rechazados a propósito · 12 fallaron

Esa línea es indivisible a propósito: la interfaz tiene prohibido enseñar “0 discrepancias” sin los dos recuentos de lo que no entró — sin ellos, el denominador miente.

Comprobar toda la caja fuerte es un gesto tuyo, cuando te apetezca: es lo que encuentra el deterioro silencioso del disco — y puedes parar a la mitad.

El ensayo de 40 segundos que nadie hace#

La pregunta que casi nadie hace a tiempo es “¿mi copia vuelve de verdad?”. El ensayo la responde en unos 40 segundos, y no es una simulación: son tus archivos, volviendo de verdad.

Sortea veinte con criterio: una parte por igual, una parte entre los más grandes, una parte entre los que llevan más tiempo sin comprobación y una parte entre los de ruta más larga — donde viven los problemas. Los trae a una carpeta temporal, comprueba la huella de cada uno contra la lista y dice por qué salió sorteado cada archivo. Al terminar borra esa carpeta, el único sitio del producto donde este programa borra algo.

El ensayo de restauración de Elegant Vault trayendo 14 de 20 archivos y comprobando el SHA-256 de cada uno contra el manifiesto, con el motivo del sorteo al lado de cada nombre: entre los más grandes, más tiempo sin comprobación, entre los de ruta más larga, sorteado por igual El ensayo de restauración de Elegant Vault trayendo 14 de 20 archivos y comprobando el SHA-256 de cada uno contra el manifiesto, con el motivo del sorteo al lado de cada nombre: entre los más grandes, más tiempo sin comprobación, entre los de ruta más larga, sorteado por igual
Cada línea dice por qué salió sorteado ese archivo. Los archivos vuelven a una carpeta temporal que desaparece al final — nada tuyo se toca.

Un ensayo es una muestra, no una restauración, y el programa nunca finge lo contrario: la de verdad tiene pantalla propia y nunca sobrescribe nada — el archivo vuelve al lado de lo que ya está ahí, con sufijo. Restaurar, comprobar y ensayar nunca caducan.

En el origen, solo lee#

En las carpetas que elegiste, este programa solo lee — conviene decirlo con todas las letras, porque es la diferencia entre una herramienta de copia y un riesgo nuevo. No hay en él un verbo que borre, mueva o renombre un archivo tuyo. ¿Borraste algo en el origen? La caja fuerte se queda con la copia, como línea de informe.

Eso tiene un coste: una caja fuerte que nunca borra crece para siempre, y renombrar una carpeta de 40 GB en el origen crea un segundo árbol de 40 GB en el destino. Buena razón para quitar antes los duplicados de en medio.

Otros límites, dichos aquí en vez de descubiertos después: esta versión no guarda versiones antiguas, no tiene agenda ni copia automática, el destino es un disco local (no un NAS) y la caja fuerte no está cifrada — lo que la deja legible en cualquier PC. El resto, en el changelog.

Si has llegado con el disco en la mano, la página de Elegant Vault enseña la mesa, la simulación, el sello y los límites conocidos. Son 15 días de prueba, sin tarjeta, y la licencia es compra única: US$ 12,99 de lanzamiento, frente a US$ 24,99 de tarifa.

Preguntas frecuentes

¿Necesito este programa para recuperar mis archivos?

No. La caja fuerte es una copia normal, con las mismas rutas del origen, y abre en el Explorador de cualquier PC: arrastrar de vuelta funciona. En la raíz del disco queda un LEIA-ME.txt trilingüe que enseña eso y a comprobar un archivo a mano.

¿Qué pasa si desconecto el disco a mitad de la copia?

Eso es una pausa, no un error. Un archivo solo recibe su nombre definitivo después de llegar entero, y la lista nunca promete un archivo que no llegó. Al conectar de nuevo, la copia sigue donde se quedó.

¿Hace copias solo, programadas?

No, y es a propósito: la queja número uno de la categoría es la copia que corrió en segundo plano, falló y no avisó. Conectar el disco con el programa abierto abre la simulación; copiar espera tu clic.

¿Qué pasa cuando terminan los 15 días de prueba?

La puerta bloquea un solo verbo: copiar. Restaurar, comprobar y ensayar siguen abiertos para siempre, incluso para quien nunca compró — una copia de seguridad que secuestra los archivos de quien no pagó es indefendible.

¿Una caja fuerte en un disco externo ya es una copia completa?

Es la mitad de una. Protege contra el disco que muere, contra el archivo que se pudre en silencio y contra la reinstalación de Windows — no contra incendio, robo ni rayo, ni contra que guardes encima del archivo bueno. Más de una copia, en más de un sitio, sigue siendo la regla de la casa.

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